domingo, 12 de agosto de 2012

Atleta sin país


Atleta sin país, correrá por todos Tiene sólo dos pares de zapatillas, uno para competir y el otro para entrenar durante la tarde porque a la noche trabaja como empleado en un hospital psiquiátrico estadounidense en Arizona. Único atleta que no representa a país alguno, sólo lucirá los colores de los cinco anillos siendo uno de los miles de refugiados de Sudán del Sur, Guor Marial correrá el maratón de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 alentado a la distancia por sus familiares que caminarán cincuenta kilómetros para verlo en algún televisor del pueblo más cercano.


Fuente: Runners Andinos

LOS PELIGROS DEL SOBREENTRENAMIENTO


Este problema es bastante común por la sencilla razón de que muchos deportistas son incapaces de aceptar que entrenar demás les pueda hacer daño, se sale de su lógica.
Un error en el que caemos además con demasiada facilidad, debido a nuestra capacidad de sufrimiento tendemos a ignorar soberanamente toda una serie de síntomas indicativos de que nos estamos excediendo. Llegando un momento en que la persona se estanca.
Quizás esto pueda parecer un poco exagerado, pero ¿quién no conoce a alguien o a uno mismo que después de unas semanas de ausencia se reincorporan con mejores condiciones y más ganas de entrenar?. A veces este cansancio puede ser más psíquico que físico. Por ejemplo después de una preparación intensa (pasar de graduación, o cualquier tipo de competencia), el cuerpo no solo acusa una saturación de entrenamiento, también achaca una excesiva dedicación psicológica por parte de la persona a la actividad.
Siendo recomendable que una vez terminado, el examen, campeonato, etc. Repose una temporada para no caer en la saturación a todos los niveles. A veces la presión psíquica supera al trabajo físico. Se trata además de una frontera variable incluso dentro de uno mismo, pues en su definición no solo entran en juego factores genéticos o físicos sino también ambientales y emocionales.
Las causas del sobreentrenamiento no hay que buscarlas solo en la intensidad de nuestras sesiones deportivas, también hay que tener en cuenta nuestro estado emocional y como nos afecta (a veces mas de la cuenta) nuestro entorno.También puede ocurrir lo contrario, que en el ámbito psíquico esté mentalizado pero el físico no me responda, en ese caso habrá que hacerse un autoexamen para ver si yo en verdad estoy capacitado para lo que quiero hacer. Eso no significa que no lo pueda hacer pero tal vez tenga que cambiar los plazos ya que me cuesta más, por ejemplo: si quiero correr un maratón y no estoy entrenado, hay ciertos físicos que en tres o cinco meses responden a la exigencia pero hay otros que no por lo tanto el maratón la puedes correr igual pero dentro de ocho o diez meses. Y eso no le quita ningún mérito a tú esfuerzo y dedicación es más yo diría que le agrega, ya que a ti té costó el doble o más que al otro sin embargo conseguiste lo mismo. Todo entrenamiento supone un desgaste psíquico-físico y es precisamente al recuperarse el cuerpo de ese desgaste cuando se reestructura imperceptiblemente y progresa. Un notable progreso físico es el resultado de las sumas de todas las recuperaciones- reestructuraciones de nuestro cuerpo tras cada entrenamiento a lo largo de "x" meses.
De ello se deduce que un cuerpo que no se recupere convenientemente tras los entrenamientos será un cuerpo que no progrese, y lo que es peor, tendrá una mayor vulnerabilidad a lesiones (esguinces, desgarros, fracturas, etc.) y enfermedades.Por lo tanto y que quede claro tanto al cuerpo como a la mente la podemos exigir muchísimo, hasta nuestro verdadero límite... pero lo sabio es... no pasarse del límite, por que estaríamos cayendo en el sobreentrenamiento y eso nos derivaría en otras causas, como por ejemplo la desilusión ante una práctica a la que ha estado dedicando tanto tiempo sin lograr progresos (o incluso regresar) y que lo único que le aporta es una larga serie de lesiones. Por lo tanto es factible que el individuo se pueda llegar a cuestionar su incapacidad para la práctica deportiva. Pues evidentemente es importantísimo entrenar, pero lo es más aún el hacerlo de forma global, escalonada y racional. Un sobreentrenamiento puede provocar hasta falta de sueño y apetito. Si estas alteraciones se prolongan estaremos ante un caso evidente de sobreentrenamiento o fatiga crónica y se debe tener mucho cuidado con este tipo de fatigas pues podría decirse que es patológica. Los síntomas son muy variados y de diferente índole:

1. Disminución de la fuerza de contracción muscular.
2. Frecuentes accidentes y lesiones musculares y articulares:
3. Aumento de la frecuencia cardíaca de reposo y ejercicio.
4. Aumento del sudor en reposo.
5. Disminuye la capacidad vital y de la ventilación máxima voluntaria.
6. Aumento de la sudoración al realizar los ejercicios que habitualmente se trabajan.
7. Alteraciones menstruales y de la capacidad de fecundación.
8. Neurosis y alteraciones en el carácter
9. Insomnio
10. Pérdida del apetito (anorexia)
11. Disminución del rendimiento intelectual
12. Sensación de agotamiento y cansancio
13. Disminución de la destreza, la habilidad y la coordinación.
14. Aumenta el tiempo de la capacidad de reacción
15. Disminución del rendimiento
16. Trastornos de la absorción de la albúmina (proteínas de las pastas: arroz, macarrones, espaguetis).
17. Dispepsia (disfunciones en el estómago)
18. Sensación de depresión

Es imposible hacer una lista standard que relacione horas-entrenamiento-cantidad de días, a partir de las cuales se pueda decir que se vaya a producir irremediablemente un fenómeno de sobreentrenamiento. Todo depende de cada personaAnte la aparición de los síntomas antes detallado lo mejor es reducir o dejar por un tiempo de practicar. Una vez que se considere totalmente recuperado podrá volver a practicar en forma gradual, pero si no hay una recuperación hay que ir a un médico. También hay que recordar que los problemas pueden tener un origen psicológico y no físico.
Si es importante entrenar también lo es descansar cuerpo-mente (y por que no el espíritu). SUGERENCIAS:

1. Una dieta alimenticia en acorde al desgaste físico
2. Dormir 8 o 9 horas
3. Descansar tanto física como psíquicamente, un mínimo de 2 días por semana.
4. Una vez cumplido el objetivo deportivo, hay que descansar al menos un par de semanas o hacer solo lo imprescindible para mantenerse
5. Descansar un mes completo al menos una vez al año
6. Practicar ejercicios de relajación o meditación
7. Beber mucha agua
8. Dependiendo del objetivo que se quiera alcanzar, seguir un programa de entrenamiento acorde a nuestras posibilidades físicas, psíquicas y espirituales.
  

Fuente : Educación Fisica  enero de 2010

sábado, 11 de agosto de 2012

Eusebio Guiñez "El maestro"

Tenía 42 años cuando llegó a Londres para ser un factor fundamental en uno de los logros más formidables del deporte olímpico argentino. De su mano, el gran Delfo Cabrera se llevó el oro en una maratón celeste y blanca.
Fuente: Runners Andinos

jueves, 9 de agosto de 2012

Rudisha gana oro 800 mts con récord mundial







El velocista keniata David Lekuta Rudisha celebra tras triunfar en la final de los 800 metros planos en los Juegos Olímpicos de Londres, ago 9 2012. El atleta keniano David Rudisha conquistó el jueves el oro de los 800 metros en los Juegos Olímpico de Londres con récord mundial.El atleta keniano David Rudisha conquistó el jueves el oro de los 800 metros en los Juegos Olímpicos de Londres para batir su propio récord mundial.

Con los 80.000 espectadores del estadio Olímpico alentándolo, el campeón mundial de 23 años completó el recorrido en un minuto y 40,91 segundos para batir la marca de 1.41,01 que él mismo había impuesto en el 2010 en Italia.
Nijel Amos de Botswana conquistó la presea de plata con marca de 1.41,73 y el keniano Timothy Kitum se quedó con el bronce al cruzar la meta en 1.42,53.
"No tenía dudas de que iba a ganar, pero esperaba las condiciones perfectas para batir el récord", dijo Rudisha a periodistas.
"Estoy feliz. He esperado este momento por mucho tiempo. Venir aquí y lograr un récord mundial es increíble", agregó.
Todos los competidores de la final a excepción de uno lograron mejorar sus respectivas marcas personales y el tiempo del británico Andrew Osagie, quien terminó último, habría sido suficiente para obtener el oro en los últimos tres Juegos Olímpicos.
Rudisha, el último de los participantes en alistarse para la largada, asumió el liderato cerca de la mitad de la prueba, en la primera recta. A partir de allí, solo fue una carrera contra el reloj.
El keniano aceleró luego de la campana y llegó a la recta final con 10 metros de ventaja sobre el joven Amos, y con suficiente energía como para batir su plusmarca mundial.
Apodado "Orgullo de Africa" tras haber ganado el título mundial juvenil en el 2006, Rudisha se perdió los Juegos de Pekín por lesión y tampoco pudo destacarse en el Mundial del 2009.
Al año siguiente, Rudisha arrasó con el récord mundial que pertenecía a Wilson Kipketer desde hacía 13 años y volvió a mejorarlo una semana después. Terminó aquella temporada invicto en 34 competiciones.
Rudisha siguió los pasos de su padre Daniel -quien ganó la plata en la posta de los 4x400 metros en México 1968- como medallista olímpico, pero es el primer campeón de su tribu masai.

(Editado en español por Javier Leira y Damián Pérez)

sábado, 4 de agosto de 2012

Jim Thorpe, el superhombre condenado por "piel roja"

Ganó dos medallas doradas en los Juegos de Estocolmo 1912, en pentatlón y decatlón, pero se las retiraron por practicar beisbol profesional. Sufrió una época discriminatoria.

Historias de los Juegos Olímpicos
El 28 de mayo de 1888 era un día de sol y en la comunidad india Sac y Fox, en Oklahoma, decidieron que el nombre del nuevo integrante de la comunidad fuera acorde al clima: Wa Tho Huk (Sendero brillante). Y, al final, se trató de alguien que brilló. Y cómo. Jim Thorpe fue uno de los grandes deportistas de la historia de los Juegos Olímpicos. Su nacimiento, lugar y origen iban a tener una influencia directa en su destino.
"Señor, usted es el más grande atleta del mundo", le dijo el rey Gustavo V de Suecia mientras le estrechaba la mano. Él sólo atinó a sonreír y agradecer mientras miraba el piso con vergüenza. Acababa de ganar, con récords incluidos, dos medallas doradas en las disciplinas de pentatlón y decatlón (que tendrán lugar hoy en Londres) de los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912.
Fútbol americano, beisbol, básquet, lacrosse, natación, hockey sobre hielo, boxeo, tenis, arquería e incluso baile de salón. Thorpe practicó todos esos deportes. Y se destacó en casi todos como ningún otro. "Aquí y allá, hay personas que son dotadas de manera suprema. Mi memoria regresa a Jim Thorpe. Nunca practicó en su vida, ypodía hacer lo que fuera mejor que cualquier otro jugador de fútbol americano que jamás vi", declaró el presidente de Estados Unidos Dwight Eisenhower, quien en su época universitaria lo había enfrentado.

Indio Thorpe en Olimpiada; Piel Roja de Carlisle Competirá por Lugar en el Equipo Estadounidense", fue la primera vez que el diario The New York Times se refirió a él. A principios del siglo XX, en Estados Unidos no había espacio para algunos grupos étnicos. Los negros eran discrimnados (algo parecido le ocurrió a Jesse Owens unos años después), los indígenas también.
El COI le quitó las medallas por haber participado en partidos de beisbol profesionales (en esa época, el espíritu olímpico era puramente amateur). No tuvo nadie que lo protegiera, salvo él mismo: "Espero ser parcialmente perdonado por el hecho de que yo simplemente era un muchacho indio y no sabía nada de estas cosas. De hecho, yo no sabía que estaba haciendo algo malo, ya que sólo estaba haciendo lo que muchos otros universitarios habían hecho, excepto que ellos no usaron sus nombres".
Tuvo muchas dificultades para superar el destrato. Participó como extra en varias películas (hizo los papeles de doctor, explorador, vagabundo y cacique indígena), trabajó como vigilante de seguridad y hasta se unió a la Marina. Perdió la estabilidad. Se hundió en el alcohol para olvidar.
En 1950, en una encuesta de Associated Press fue elegido como el atleta más grande de la primera mitad del siglo XX en los Estados Unidos. Tres años después murió pobre y sin sus medallas. En 1982, cuando el deporte en los Juegos Olímpicos ya era puramente profesional, le devolvieron las preseas, 29 años después de su muerte y tras interminables reclamos. Las medallas originales terminaron en museos que, increíblemente, fueron robadas y continúan desaparecidas.

Fuente: Lucas Bertellotti

miércoles, 18 de julio de 2012

Dibujito de Atletismo V

Fuente: Nick

domingo, 15 de julio de 2012

"Hasta hace un año dormía en el piso"


La joya del atletismo cuenta su historia de esfuerzos, desde comer poco hasta ir a competir sin plata. “Iba a los hoteles y tiraba el colchón al piso”.


Braian tenía que ir a competir al Cenard, todo el día. Y, sin dinero y ya con algo de hambre, dudó. Sólo transporte tenía porque su entrenador, Gustavo Osorio, lo llevaba atrás en su motito. Pero plata, nada. No había. Su madre Rosa sólo tenía dos pesos para alimentar a los hermanos del atleta. Pero tomó una decisión... Y Toledo, cuando estaba entrenando en calor, metió la mano en su bolsillo y encontró el billete. “Fue un gesto grande, que nunca voy a olvidar. Me lo dio a mí y se los sacó a mis hermanos. Me veía tan entusiasmado que iba a competir y no le importó, aunque se quedaba sin plata para el día. Hoy, esos recuerdos me dan ganas de darle todo”, dice ya convertido en una estrella latinoamericana.
No fue nada fácil la vida de los Toledo en el humilde barrio Martín Fierro de Marcos Paz, sin la figura paterna y viviendo en una casilla pequeña, con una sola pieza para los cuatro (los hermanos son menores: Débora e Ignacio). Braian, un portento físico, deslumbró a Osorio lanzando pelotas de sóftbol cuando estaba en cuarto grado. El pibe también jugaba en los potreros con amigos y hasta llegó a las inferiores de River, pero “la jabalina me atrapó definitivamente a los 12 y aquí estoy”.
-Pará, ¿pero cómo eras como futbolista?
-Mucho no me destacaba. Jugaba de 2, era rústico, algo sucio, el de los golpes en los córners (se ríe)... La pasaba bien, me gustaba, pero por temas económicos dejé de ir River a los diez.
-Pero sos de Boca y jugabas en River...
-Sí, pero yo quería salir, ayudar a mi familia y no me importaba dónde. No tenía problemas de jugar en River aunque fuera de Boca. Quería ganar plata...
-Y en el barrio, cuando pasabas con la jabalina, ¿no te decían “andá a jugar al fútbol”?
-Sí, me decían “dejá eso y vení a jugar al fútbol, qué vas a perder el tiempo”, pero con los años se dieron cuenta que no era así. Yo invertí a futuro. Ellos están ahí, hacen trabajos dignos, pero estarían mejor si hubiesen estudiado...
-¿Y qué te apasiona de la jabalina?
-La forma de volar, me gusta hacerla volar. No tiene mucha explicacion si no lo experimentás. Es una sensación muy particular. Ir, correr, lanzar y llegar hasta el infinito. Siempre lo digo porque es mi anhelo. Se llega adonde uno quiere llegar, no donde uno puede. Si no llegás es porque sos flojo de la cabeza...
Esa madurez y exigencia presenta Braian a los 18 años. Y por eso, en estos últimos 12 meses no ha parado de crecer: del bronce de los Panamericanos 2011 (tiró 79,53 metros) pasó a su mejor marca en el Grand Prix Sudamericano (79,73) y a ganar el ro en el Iberoamericano con 77,33. Hoy, en Barcelona, buscará ser campeón mundial juvenil (ver página 29) para llegar confiado a su primer Juego Olímpico. Pero ojo: el camino a la cima no fue de rosas.
-¿Cuán duro fue todo?
-Nada fue fácil. Yo no era tonto y sabía que muchas veces no había plata en casa, que mi vieja tenía que salir a trabajar de empleada doméstica, que a veces había mate cocido y poco para comer...
-Tanto que en un estudio que te hicieron te dijeron que tenías que empezar a comer carne, ¿no?
-Sí, comíamos mucho verduras que nos regalaban en las quintas de la zona.
-¿Cómo era ir a entrenarte comiendo poco?
-Es lo de menos cuando sos chico, yo iba a entrenarme sin importar nada.
-¿Lo vivías naturalmente o te costaba?
-(se pone serio) No había comida y no había opción. Un mate cocido y a entrenarse. Mi vieja decía “no hay” y listo, no había plan B. Hoy, por suerte, mi familia no pasa esa necesidad. Come lo que quiere, duerme mejor y se pudo construir una casita al lado de la casilla. Así me voy siempre más tranquilo de casa.
-Te debés sentir muy tranquilo al poder ayudar.
-Sí, se siente mejor. Ayudarlos siempre fue una motivación en mi carrera.
-¿Y hoy como te ven tus tus hermanos?
-No sé, yo trato de ser uno más. Para ellos no soy el atleta Braian Toledo que sale en la tele, aunque tenga un estilo de vida totalmente distinto a ellos.
-¿Es verdad que dormías en el piso?
-Sí, al principio porque me quedaba chica la cama...
-¿Y cómo era ir a entrenarse sin dormir bien?
-Y no sé... Me acostumbraba... No tenía opción.
-¿Y cómo fue cuando empezaste a ir los hoteles cinco estrellas?
-Bajaba el colchón al piso. Hasta hace un año dormía en el piso, aunque tuviera una gran cama. No podía acostumbrarme, no me sentía cómodo...
-¿Y ahora?
-Gustavo me convenció de que debía acostumbrarme.
-Siempre entrenaste en Marcos Paz, en su “laboratorio”, en una pista sin las mejores condiciones. ¿Qué te dio en comparación a los atletas de la potencias que tienen todo?
-La pasión y las ganas que tenemos con mi entrenador lo son todo. Yo me sigo entrenando en pasto como hace dos años, en el mismo gimnasio y en los lugares que no tienen nada, pero desde ahí tiré 79 metros... Y a mí me alcanza con tener a mi familia bien, gozar de salud y poder tirar una jabalina... Es mi lugar. Me gusta lanzar ahí, volver a mi esencia... Me siento cómodo y feliz.
-Hasta Isinbayeva (mejor saltadora con garrocha del mundo) se sorprendió.
-Sí, no me creía que me entrenaba acá. Se reía y creía que la estaba cargando, hasta que le mostré fotos y un video. Se sorprendió.
-¿Es verdad que lanzar en césped y no en una carpeta te ayudó, te dio más fuerza de piernas?
-Sí, es verdad, por eso no lo cambio por nada, ni por lo que tiene un alemán o un estadounidense. De acá salí yo y orgulloso estoy.
Fuente: Revista Ole