lunes, 24 de enero de 2011

Un corredor de ultramatarón fuera de serie



Cliff Young
Fue un granjero que vivió toda su vida en una zona denominada Bosque de Hallas, cerca de la ciudad de Victoria, (Australia), zona muy propicia para el cultivo de la patata, Cliff siguiendo los pasos de su padre cultivaba con ahínco junto con unas 2000 ovejas que solía llevar por las praderas en busca de frondosos pastos. Además, su naturaleza sensible lo llevó a hacerse vegetariano, al afectarle el estar en contacto directo con las ovejas y ver cómo eran carneadas.

Desde 1983 hasta 1991 se realizó la mega-carrera, El Westfield Sydney a Melbourne UltraMaratón, de 875 kilómetros, considerada la más dura y larga del mundo, que por motivos de falta de patrocinadores dejó de celebrarse en el 91.

En 1983 todo estaba listo para la salida, numerosa prensa seguía el gran evento, atletas de todos los rincones del mundo querían participar en este gran desafío, una prueba de desgaste físico que se realizaría en un promedio estimado por la organización de 7 días, realizado por etapa.




En esos momentos previos a la salida apareció el granjero, a nadie le importó, ya que pensaban que este personaje gracioso vino a observar el evento. Su aspecto era insólito, sin dientes delanteros, de 61 años de edad, vistiendo el atuendo de un granjero y botas de trabajo.

La gente pensó que Cliff era un loco de la zona que pretendía divertirse con el evento, pero este sin dudarlo cogió su número de dorsal entre más de 150 atletas de élite y se dirigió al punto de salida. Un periodista en plan humorístico el pregunto quien le patrocinaba, el dijo que su madre de 81 años de edad, y a que se dedica, “tengo un rancho y me dedico a perseguir ovejas y reunirlas”. Todos se reían ante tan loco personaje.

Comenzó la carrera, Cliff comenzó a un paso muy lento y los profesionales dejaron atrás a Cliff. La multitud se reía por la forma peculiar de correr de Cliff (científicos han investigado el Young's shuffle, así bautizaron a su forma de correr, y descubrieron que es más eficiente que correr normalmente, con los brazos swinging delante, doblados a 90° en el codo). Toda Australia estuvo pendiente de éste granjero de 61 años de edad, rezando que alguien detuviese a éste viejo loco ya que creían que se moriría antes de terminar la carrera a Sydney.




Todo los corredores tenían la estrategia preparada, correr durante 18 horas y dormir 6. Pero nuestro super-agricultor desconocía todo tipo de estrategias.

Al segundo día de la carrera, los espectadores quedaron sorprendidos, ya que Cliff todavía estaba en la carrera, había corrido 24 horas seguidas. Al llegar a la ciudad de Albury le comentó a los periodistas que su táctica era correr seguido durante toda la carrera! y siguió corriendo, acortando la brecha cada noche del grupo líder. Al amanecer del quinto día, Cliff Young era el primer corredor de la carrera. No sólo completó la carrera de Melbourne a Sydney a los 61 años, sino que rompió el récord por 9 horas.
Conocido desde entonces por su hazaña, Young corrió más de 20.000 kilómetros durante su carrera competitiva. Después de cinco años de enfermedad, murió de cáncer, el domingo, 2 de noviembre de 2003 a la edad de 81. Todo el mundo no podrá olvidar la hazaña de Cliff Young el super agricultor de patatas.

Algunos videos de sus hazañas












Fuente: www.Taringa.net
www.youtube.com

miércoles, 12 de enero de 2011

Diez razones para correr

Es el método más flexible y se adapta a todas las edades, dicen los especialistas. El Road Runners Club of America es el club de corredores más grande del mundo, y cuenta en la actualidad con clubes miembros y socios distribuidos a lo largo y a lo ancho de los Estados Unidos.

Están dedicados a promover el nivel competitivo y ejercicio saludable, y entre las numerosas actividades que desarrollan, editan libros y artículos relacionados con el arte de correr.

Un libro de este club comienza con la siguiente introducción en la que explica las diez mejores razones para empezar a correr:


1. Correr es el camino más eficiente para lograr un buen nivel de entrenamiento cardiovascular
Cuarenta minutos por día, cuatro días a la semana te van a llevar a un muy buen nivel de entrenamiento en un corto período de tiempo.

2. Correr es el más accesible de los deportes aeróbicos
Sin importar donde vivas o si viajás, siempre vas a encontrar un lugar cercano y agradable para correr. Además no necesitás instalaciones especiales ni estar transportando equipamiento pesado.

3. Correr es barato y fácil de aprender. Lo único que necesitás es un buen par de zapatillas, ropa deportiva y ganas de empezar.

4. Correr es el método más económico para reducir el stress. Dedicarle cuarenta minutos te va a aliviar de las tensiones acumuladas durante el día.

5. Correr es excelente para cualquier programa de reducción de peso.
Pocas actividades consumen calorías en forma tan rápida.

6. Correr es el método más flexible de entrenamiento.
Podés correr a cualquier paso, con o sin compañía, y en el horario que más te guste o que mejor se acomode a tu agenda.

7. Correr te hace sentir bien.
Tu estado físico, confianza, y autoestima, aumentan a medida que progresás en tu programa.

8. Correr permite a los aficionados participar en los mismos eventos que los atletas de más alto nivel.
Vos no podés jugar al fútbol en el Campeonato de la AFA, ni participar en el Tour de France, ni jugar en los play offs de la NBA. Sin embargo podés correr en las Maratones de la Ciudad de Buenos Aires, de Nueva York o Madrid, y competir en el mismo evento con los mejores atletas nacionales e internacionales.

9. Correr es para personas de todas las edades.
Se pueden hacer programas de entrenamiento para chicos, para "masters", para "seniors" y para todo aquel que tenga ganas de correr.

10. Correr es un excelente medio para hacer nuevas amistades.
Vas a conocer una gran cantidad de gente saludable y te va a sorprender cuantas cosas tenés en común con los demás corredores.

fuente:infobaediario

miércoles, 5 de enero de 2011

Atletismo: Murillo ganó la San Silvestre en Buenos Aires

En el último día del 2010 también hubo atletismo, en la jornada del viernes 31 de diciembre. Alrededor de 1.500 corredores fueron parte de la primera edición porteña de la corrida San Silvestre que tuvo lugar en el micro centro porteño y recorrió los lugares más tradicionales de la zona.

En silla sobre ruedas ganó el representante de Gualeguaychú, Roberto Murillo, que con un muy buen andar se llevó el triunfo en la mencionada categoría.
El chubutense Jorge Mérida fue el mejor marcador de esta edición cerrando un año deportivo impecable: lo hizo en un tiempo de 24 minutos 2 segundos. El segundo en cruzar la línea de llegada fue Gustavo Comba con un registro de 24:03 La clasificación en silla sobre ruedas fue la siguiente: 1º Roberto Murillo (Gualeguaychú): 23:33. 2º Fabián Pelleriti: 26.41. 3º Héctor López Camelo: 27:07. 4º Martín Sharples: 32:22.

Fuente: Diario Elargentino

domingo, 2 de enero de 2011

¿Por qué siempre nos duele el costado al correr mucho?

Corremos... corremos mucho... ya llegamos... ¡Tenemos que ganar! Nos exigimos... ¡ZAS! ¡El dolor del costado que no nos deja seguir! ¿Estamos faltos de estado? ¿Comimos mal? ¿Nos exigimos demasiado? ¡Ya veremos por qué nuestro cuerpo se queja!
Antes que nada les digo que como sabrán tenemos dos costados, derecho e izquierdo a algunos les duele el primero... mientras que a algunos les duele el segundo... voy a intentar explicar por qué, pero para entender, debemos tener conocimientos básicos, que también explico acá mismo, espero que me entiendan.




Ubicado en nuestro costado izquierdo, el bazo es un órgano que cumple diversas funciones:


* Inmunitaria

* Hemáticas (sanguíneas)


Nosotros nos vamos a concentrar en la segunda, la hemáticas o sanguínea.

Cuando somos chiquitos (tan chiquitos que no salimos de la panza, estamos en estado de feto ) el bazo se dedica a la hematopoyesis (producir glóbulos rojos). Cuando somos adultos, el bazo deja de cumplir esta función, y solo pasa a ser un RESERVORIO DE SANGRE que contiene oxígeno.






El hígado es un órgano vital de suma importancia para la vida (se calcula que ejecuta 500 acciones al mismo tiempo o tal vez más), yo solo pondré la función que nos interesa para este tema. DESINTOXICA LA SANGRE.
Al que le interese el hígado (un órgano apasionante en mi opinión) puede buscar en internet, en mis posts yo trato de responder preguntas que no se encuentran en alguna página web con solo buscarla.
Como habrán notado, el bazo se halla a nuestra izquierda, mientras que el hígado a la derecha. Dependiendo de qué costado nos duela es por qué nos duele.









Como habrán notado, el bazo se halla a nuestra izquierda, mientras que el hígado a la derecha. Dependiendo de qué costado nos duela es por qué nos duele.
Si nos duele el costado izquierdo, es porque nuestro bazo (reservorio de oxígeno) se quedó sin él. Para proveer de más oxígeno al nuestro cuerpo, el bazo es como si se comprimiera, entonces cuando ya no le queda sangre, se comprime en vano, y por eso nos duele, ha llegado a la máxima compresión y no le queda una gota de glóbulos rojos. Con el entrenamiento podemos mejorar la oxigenación, y nuestro bazo no está tan exigido, de modo que no nos producirá dolor.
Si nos duele el costado derecho, también es porque estamos faltos de estado.
El músculo necesita energía, que lo saca de la glucosa con respiración aerobia (es decir, para producir energía, tiene que usar oxígeno).
Si nosotros nos exigimos juntos, en algún momento el oxígeno no alcanza para abastecer la demanda, y nuestro cuerpo tiene que empezar a producir energía de forma anaerobia (sin oxígeno). Ahí es cuando se produce el ácido láctico.
NO ES EL ÁCIDO LÁCTICO QUIEN NOS PRODUCE EL DOLOR. El ácido láctico (que se degrada en el hígado, el gran desintoxicador) se empieza a acumular, como consecuancia nuestra sangre se vuelve más ácida, y entonces nuestro músculo es más suceptible al dolor, y por eso nos duelen los músculos. El dolor en el costado derecho en cambio, es cuando nuestro hígado no da abasto para degradar el ácido láctico.
Si contamos con el suficiente entrenamiento, el ácido láctico no nos producirá dolor, ya que el músculo puede acostumbrarse a trabajar en un medio ácido, todo es cuestión de entrenamiento.
Para que nos deje de doler, simplemente debemos dejar paulatinamente de correr (no paremos de golpe porque eso nos hace mal). Si estuvimos corriendo, conviene realizar lo que se llama un trote de REGENERACiÓN, es decir, ir a un trote lo más lento posible, pero más rápido que caminando, para que el cuerpo elimine correctamente el ácido láctico de nuestro organismo.
Bueno, eso fue todo, un post cortito y conciso que explica la respuesta a la pregunta del título, espero que les haya gustado, como les dije, es una explicación muy básica, pero no por eso menos efectiva.

Fuente: JFAquinoPando

viernes, 31 de diciembre de 2010

FELIZ AÑO NUEVO!!!!!!!!


Feliz año nuevos para todos!!!!

sábado, 20 de noviembre de 2010

El hombre que eligió correr para dar un mensaje

Una noche mágica, mientras corría por el desierto de Omán, bajo una luna de queso, Sebastián Armenault decidió que su vida cambiaría para siempre. Recuerda perfectamente aquel clic vital, aquel salto en su conciencia. Fue a principios de noviembre de 2009, mientras corría una ultramaratón de 170 kilómetros en los Emiratos de Omán, en la que venía enfrentándose a gigantes de arena, con 50 grados de calor durante el día y noches bajo cero.

Hasta aquel momento crucial, Armenault había sido un tipo bastante afortunado. De clase media tirando a alta, una linda familia, divorciado, 42 años, dos hijas preadolescentes, deportista amateur, casa con jardín y pileta en la zona norte y un auto caro. Tenía un puesto codiciado, en el que, además, ganaba muy bien: era gerente comercial de una empresa de telecomunicaciones.

Y, sin embargo, ésa no era la vida que deseaba. Lo sabía en su corazón.

Quizá fue la crisis de los 40, esos giros que suelen dar vuelta las cosas de un modo definitivo, pero lo cierto es que aquella noche de revelaciones -quienes corren dicen que las carreras largas son como largas meditaciones- se prometió que dejaría aquella existencia segura, pero aburrida, para cumplir su sueño más verdadero: dedicarse, de lleno, al ultramaratonismo amateur; a nutrirse de aventuras, de experiencias. Conseguiría apoyo a pulmón y, luego, transmitiría aquel mensaje de coraje, paciencia, fuerza interior y confianza en la propia determinación. Es decir: lo que ya venía haciendo en su tiempo extra laboral lo haría, de aquí en adelante, a tiempo completo.

Pero ¿a quiénes transmitir esos valores generados por sus experiencias? A quienes necesitaran inspiración para cambiar o simplemente para vivir. A los chicos, por ejemplo, tan necesitados de ejemplos visibles de autosuperación. ¿Dejaría todo para transformarse en un entrenador de la autosuperación? ¿Se convertiría en una prueba testimonial de que en la vida no hace falta ser Ginóbili o Messi para triunfar? ¿Lograría demostrar, con su propio ejemplo, que nunca es tarde para concretar los sueños?

Saltar sin red
Algo semejante es lo que decidió hace más o menos un año sobre las arenas calientes de Omán. Lo cuenta así: "No me quiero quedar con las ganas de probar lo que deseo. Y cuando uno llega a un punto en el que sabe lo que quiere, recién entonces empieza todo".

-¿Y qué es todo?

-No soy un atleta extremo, sino un ultramaratonista amateur -explica Sebastián, apenas recibe a La Nacion en su nuevo hogar: un departamento modesto, de dos ambientes, que también incluye su nueva "oficina", es decir, una laptop donde escribe, en su blog, los relatos de sus odiseas ( http://sebastianarmenault.blog.arnet.com.ar/ ), en la que planifica charlas inspiradoras que se nutren de sus aventuras en oasis, montañas y desiertos, y busca apoyos capaces de garantizarle una infraestructura mínima para desarrollar su deporte amateur.

"Amateur" parece ser aquí la palabra clave para definir su nuevo esquema vital.

-Empecé a jugar al rugby a los 7 años y jugué durante 22. Pero nunca llegué a primera, ni estuve en los Pumas: es más, ni siquiera llegué a intermedia, porque nunca fui lo suficientemente bueno. En cambio, lo pasé bárbaro. Y todos esos años me dejaron valores que hoy puedo reproducir. Uno de ellos es la pasión de correr simplemente porque me gusta. Y porque es un desafío. Por eso hoy quiero seguir eligiendo el amateurismo para contar mi historia desde ese lugar. Ese es mi mensaje. Porque cuando vos jugás en el nivel de un Tiger Woods, la pasión, eso que marca la diferencia, se va perdiendo. En cambio, cuando todo depende de vos, la prueba es muy distinta.

En su departamentito de Olivos colgó un póster de aquella famosa maratón en Omán, que tuvo su propia adversidad extra: en una conexión del viaje económico que había conseguido le perdieron el bolso con todo lo necesario para afrontar los 170 km en el desierto; objetos que había tardado un año en reunir: la ropa, los implementos, los suplementos alimentarios, las sales y minerales para exigencias extremas. "Fue un golpe anímico tremendo", recuerda.

Tanto, que los profesionales que corrían la ultramaratón le aconsejaban que no corriera. El se lanzó igual. Y no sólo eso, sino que llegó a destino, en medio de un contingente de 39 maratonistas, de los cuales 35 eran profesionales. De ese total, sólo resistieron 22. Armenault incluido, a pesar de que su mochila pesaba cinco kilos y la del resto, uno y medio. O de que los profesionales usaban un par de zapatillas diferente cada día, mientras que él debió arreglárselas con uno solo y nuevo, que además ni había podido amoldar antes de tamaña exigencia.

-Así que si siempre tengo miedo la noche anterior a la carrera, esta vez tenía el doble. Y todo eso forma parte de la filosofía de la autosuperación, y del mensaje que quiero transmitir -relata-. Imaginate que yo compito con deportistas que viven de esto, como Maradona; que están esponsoreados muy fuertemente, y que si llegan a perder el bolso, como me pasó a mí, de inmediato les resuelven el problema. Es como ir a competir en Fórmula 1 con un Fitito.

-¿Y qué marca la diferencia?

-La pasión, esa fuerza interna que no se puede comprar. Fijate que yo no tengo un cuerpo para correr; soy un tipo pesado. Quienes corren profesionalmente pesan 54 kilos; yo peso 84. Por eso cuando llego a participar en una ultramaratón me miran como diciendo: "Pobre tipo, éste no dura ni quince minutos".

Podríamos decir que su misión de hoy es la de transmitir resiliencia, adquirida en propias vivencias. La resiliencia es un término relativamente nuevo, importado de la física. Alude a la capacidad de los seres humanos de salir fortalecidos de la adversidad, en lugar de rendirse o abandonar la lucha.

-Cuando hablo ante los chicos del colegio, les digo: "Lo que a mí me pasó en Omán no tiene ninguna diferencia con ir a rendir un examen y perder los apuntes". En medio del desierto, tu bolso no es tu bolso, sino tus sueños, tu casa, tu familia, tus amigos. Abrirlo y encontrar la remera que te gusta no tiene que ver con el abrigo. Es esa remera, que te la ponés y te abraza. ¿Y si perdemos todo eso? Bueno, hay que encontrar el modo de seguir adelante igual.

-Pero, a veces, ¿no es realmente tarde para concretar el sueño de los 20?

-A mí me había quedado en el tintero hacer una gira deportiva. Yo nunca había podido hacerla por no haber sido lo suficientemente bueno. Y cuando empecé con las carreras amateur, golpeando puertas, me armé mi propia gira. Un día fui a una empresa para que me apoyara con ropa, y me dieron un bolso que tenían tirado por ahí. Yo le puse: Sahara 2008. No sabés qué emoción. Y en el Himalaya me di el gustazo de llevar los colores de la celeste y blanca a un país tan lejano como la India.

Mientras trabajaba en cargos gerenciales, se "enganchó" en un grupo de running , inspirado en valores de vida sana y filosofía de equipo. Así fue como primero cruzó los Andes, en 2007, y un año más tarde se largó en la ultramaratón de 120 kilómetros del Sahara. Aquel mismo año vinieron los 105 km de El Nihuil, en Mendoza. En 2009, Omán. Y en 2010, su desafío más reciente, los 190 kilómetros del Himalaya, de donde acaba de regresar.

En la India corrió en altura. Partiendo desde los 2000 metros, llegó hasta los 3900. Y en abril del año que viene irá por más: le aprobaron la participación en la carrera estrella de esta disciplina: los 250 km del Desierto de Sables, entre el Sahara y Marruecos.

La ultramaratón de la vida
Dicen que las personas parecidas se atraen y que, de algún misterioso modo, finalmente se encuentran. Ese parece ser el caso de Armenault, a quien, sobre todo durante este último año, se le acercaron, a través del blog y de las charlas, personas tan atípicas como él. De algún extraño modo sus vidas se cruzan, y Sebastián termina escribiendo esas historias resilientes en su propio blog, como si fuera un gran diario colectivo de autosuperación.

Como la de aquella mujer que tuvo cáncer de mama, y transcendió la enfermedad, ayudada por la experiencia del running . O la de aquel chico diabético, del Northlands, que se sentía marginado por su enfermedad y sólo pudo destrabarse escuchando los relatos de Armenault. O la de un papá de Mar del Plata, Pepe Sánchez, que quiso celebrar la recuperación de su hijo, enfermo de leucemia, con una ultramaratón por la vida, en la que lo acompañó Sebastián.

-Para mí fue un orgullo. Me llamó sin conocerme para compartir algo tan íntimo. Y después sucedió que, leyendo el caso de Pepe, se contactó otro papá de Perú, con el mismo problema y desafío. También quiere hacer conmigo una carrera por la enfermedad de su nene. Además, lo puse en contacto con Pepe. Bueno, todo eso forma parte de mi proyecto.

-Y cuando alguien te pregunta a qué te dedicás ahora, ¿qué le decís?

-No sé, no encontré todavía una definición. Antes extendía una tarjeta y ya no había nada más que hablar. Hay clic s en la vida que son fortísimos. A veces, tengo días de euforia. Otros, no sé dónde voy a terminar.

-¿Y si terminás como Nalbandian? Digo, si una empresa te ofreciera 20.000 dólares por mes para correr, ¿qué dirías?

-Que no. Porque se me cae el proyecto que quiero armar.

-¿Estás muy seguro de que responderías que no?

-Sí, porque ya no lo haría por pasión, sino por dinero. En cuanto acepto, me transformo en lo mismo que un Ginóbili, un Messi o un Maradona, y mi mensaje se muere. Además, cuando vemos a todos estos personajes sólo observamos la parte linda, pero no la vida que dan a cambio. En la parte oscura está la presión extrema por ganar a cualquier precio, las reuniones, las peleas, los intereses, los viajes constantes. A ver: mis dos hijas están conmigo cuatro días a la semana, y yo eso no me lo pierdo ni por todo el oro del mundo.

No son pocos los que le preguntan si se volvió loco. El, en cambio, cree que está vivo.

escrito por: Laura Di Marco

domingo, 17 de octubre de 2010

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